martes, 2 de septiembre de 2014

Mi vida en palabras.

De mi infancia, recuerdo mucho mi primer regalo y fue un barco pirata de Fisher-Price, ese obsequio marcó mi vida ya que desde ese momento empecé a sentir gusto por ese tipo de juguetes donde habían piratas o soldados, entonces me gustaba jugar a las guerras o a organizar mis propias tropas. Luego a mis 6 años recibí mi primer Play Station, estoy seguro que ese fue el regalo más determinante de mi vida, a medida que relate se podrá entender por qué.
 
En esos años la familia tenía costumbres como la gran mayoría, por ejemplo, nos reuníamos en la casa de algún familiar para pasar el año nuevo o la navidad. Entonces yo recuerdo mucho cuando solía jugar videojuegos con mis primos y primas hasta la madrugada y al otro día era plan salir a comer todos.  
 
También tengo presente el momento en el que mi mamá me enseñó a montar en bicicleta, la primera vez que salí a una ciclo vía me caí y me raspé todo mi brazo pero al otro día de nuevo estaba montado en ella solo porque ya sabía montar sin rueditas.
 
Más o menos en tercero de primaria recuerdo que en clases de informática para mis compañeros y yo era lo mejor jugar con un animal auxiliar que le ofrece a uno los programas de Office, un poco más adelante conocí Google y cuando colocaba en el espacio de búsqueda, el nombre: Yu-Gi-Oh! para mí era lo máximo, no me cambiaba por nadie y creía que sabía mucho.

Algunos años más adelante, empecé a "enamorarme" del fútbol, me gustaba mucho ir a ver los partidos del Atlético Huila con mi papá aunque yo siempre fui hincha de Santa Fe y nadie entendía por qué. También empecé a jugar fútbol en la escuela deportiva de mi colegio y compré video juegos de fútbol. Era sagrado los lunes en la mañana ir con mis amigos al sitio donde se podían leer los periódicos para ver la tabla de posiciones y así burlarnos unos de los otros.

Luego llegó la época de las salidas, entonces los viernes empezaron a volverse benditos, esperábamos con ansias las notas que enviarían a la casa para saber si podríamos ir a donde un amigo o nos quedábamos sin salir un fin de semana más, de tener buena suerte un viernes y no perder ni una evaluación, armábamos partidos en algún conjunto y apostábamos de a 5 mil pesos por persona, ese plan era lo máximo para mis amigos y yo.
A su vez también llegaron las fiestas en las noches, entonces el permiso iba hasta las 10 de la noche pero si tu mamá tenía buen genio entonces hasta las 11.

A los 15 años la confianza con mis papás ya era muy fuerte, mis papás creían en mí en todo pero algunas veces los defraudé, con mentiras o desobedeciendo sus órdenes.

Ya en la adolescencia empecé a conocer más sobre la vida, empecé a darme cuenta lo mucho que se esfuerzan los padres para darles una buena vida a sus hijos, lo mucho que me quieren y me apoyan mis padres. Siempre fui una persona extrovertida, me gustaba mucho molestar a mis hermanos de diferentes formas, les hacía bromas o les ponía apodos, me gustaba hacer comentarios en clase que hicieran reír al grupo y por qué no, al profesor. Tuve muchos problemas por ser tan "cansón" en clase cuando me juntaba con mis mejores amigos, pero siempre tuve presente el respeto por los profesores y mis mayores.

Ahora que estoy en la universidad, me doy cuenta que las cosas han cambiado bastante, ya no tengo que estudiar para pasar al siguiente año y ya, si no debo estudiar para prepararme y ser un profesional competitivo en mi carrera, debo estudiar para un día darle la vida que se merecen mis hijos como mis padres me la dieron. Me gustaría mucho ser locutor de radio en alguna emisora y recibir las sugerencias que sean necesarias de personas con experiencia para algún día llegar a ser como ellos. Me considero una persona que está a la disposición de los demás y con el interés de aprender cada día un poco más.  


 

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